San Francisco Cirugia Plastica y Cosmetica | Dr Mosser, MD

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Aumento mamario: de la controversia a la innovación

Por Dr. Scott W. Mosser

Desde el inicio de la historia documentada, hombres y mujeres por igual han adorado una figura femenina idealizada y se han obsesionado con obtener cualquiera sea la forma perfecta definida como la ideal para la moda de la época. Una parte integral del contorno femenino ideal son los senos, tanto por sus funciones eróticas y reproductivas como por sus atributos estéticos.

A lo largo de la historia, el realce de los senos para cumplir con los ideales artísticos y de la moda ha variado entre lo científico y lo ridículo. Los cinturones, corsés y sostenes push-up se fabricaban con materiales que variaban entre la paja y el hierro y todos estos engendros compartían una característica: la incomodidad. Los dispositivos para ejercitar, manipular o estimular el crecimiento del tejido mamario han sido durante siglos ardides lucrativos y exitosos, tanto de charlatanes como de inventores bien intencionados.

Las invenciones e innovaciones para el aumento mamario estaban diseñadas para su colocación fuera del cuerpo hasta la última década del siglo XIX, cuando los avances de la medicina hallaron la forma de realzar el tamaño y la forma de los senos por dentro. Se realizaron experimentos con inyecciones de parafina en el tejido mamario, pero luego de unos años se abandonó este método debido a las graves complicaciones que provocaba. En la década del 40 reaparecieron las inyecciones en Japón, utilizando siliconas. El procedimiento se siguió utilizando durante algunos años, a pesar de que se originaron problemas por la migración de la silicona hacia otras partes del cuerpo.

La silicona entra en escena

La silicona se usó por primera vez en los Estados Unidos en la década del 50, en inyecciones subcutáneas para el aumento mamario, pero los estudios médicos pronto revelaron riesgos de migración e infección, así como de otras desventajas como hematomas, líneas de implante visibles y, más frecuentemente, cicatrices por la reacción corporal a la silicona líquida. Durante cortos períodos, en la década del 50 e inicios de los 60, se recomendó el uso de sustancias alternativas, como ciertos derivados del polietileno y los poliglicometacrilatos. Pero todos ellos fueron abandonados debido a sus efectos secundarios.

En 1963 dos cirujanos de Houston, Thomas Cronin y Frank Gerow, desarrollaron un saco de silicona preformado que podía llenarse con un gel salino o de silicona fabricado por Dow Corning, una subsidiaria de propiedad conjunta de Dow Chemicals y Corning Glassworks. Dow Corning presentó el producto de silicona en 1964 como un dispositivo médico.

Cuando esta prótesis mostró una tendencia a encapsularse o endurecerse alrededor del implante, se desarrollaron varias técnicas quirúrgicas entre los años 60 y 70, entre ellas insertar el implante debajo de los músculos de la caja torácica (mamo plastia de aumento submuscular) y cubrir el implante con espuma de poliuretano.

Los implantes mejorados de silicona rellenos de solución salina reaparecieron en la década del 70 y el aumento mamario con implantes de gel de silicona y solución salina se practicó extensamente durante las siguientes dos décadas, siendo el gel de silicona el preferido por su textura y forma de senos más naturales. Los implantes recibieron la aprobación de la FDA en 1976, pero ya se estaban usando anteriormente como dispositivos médicos.

El aumento mamario se convierte en un tema de salud internacional

Durante varios años informes médicos despertaron dudas sobre la seguridad a largo plazo de los implantes de aumento mamario y varias organizaciones de la salud femenina comenzaron a recibir quejas de mujeres que habían experimentado problemas luego del aumento mamario, ya sea a raíz de una cirugía reconstructiva posterior a la mastectomía por cáncer de mama o de la cirugía plástica por motivos puramente estéticos.

En 1990 se efectuó la primera sesión en el Congreso para tratar la seguridad de los implantes de silicona. El reclamo era que los procedimientos quirúrgicos mejorados que se estaban usando para el aumento mamario habían servido únicamente para ocultar los efectos secundarios a largo plazo de las siliconas, que derivaban en problemas médicos importantes en algunas pacientes. La demanda de US$7,3 millones por daños y perjuicios presentada contra el fabricante del implante de siliconas, Dow Corning, fue noticia en todo el mundo y la siguieron otras presentaciones legales en las que las demandantes alegaban síntomas que variaban desde fatiga crónica, artritis reumatoide, lupus, daños al sistema inmunológico, esclerodermia (un endurecimiento de la piel y los órganos internos) e incluso problemas emocionales. En 1998 se llegó a un acuerdo en el caso Dow por US$3,2 millones, que se distribuyeron entre 170.000 demandantes mujeres.

En 1992 la FDA declaró una moratoria para los implantes de gel de silicona, en espera de más estudios médicos, aunque el comité de la FDA no pudo hallar evidencias directas de que muchas de las enfermedades informadas se debían al implante de siliconas.

En los años siguientes y ya dentro del siglo XXI, la demanda de implantes con gel de silicona disminuyó dado que la FDA los limitó sólo a la cirugía reconstructiva subsiguiente a la mastectomía o al reemplazo de un implante de silicona previo. Sin embargo, la demanda general por la cirugía de aumento mamario siguió creciendo.

De regreso al tablero de dibujo

Y debido a que las mujeres siguieron solicitando el aumento mamario, la ciencia médica regresó al laboratorio e intensificó su búsqueda de mejores implantes mamarios y los cirujanos se empeñaron en desarrollar técnicas que evitaran complicaciones o efectos secundarios negativos.

No todas las innovaciones fueron exitosas. En 1995 se presentó en Europa el implante mamario Trilucent. Este producto, hecho a base de aceite de soja, fue considerado como una perspectiva natural para el aumento mamario. Alrededor de 9.000 mujeres en todo el mundo se sometieron al tratamiento antes de que fuera retirado en 1999. Otra vez, se halló que este implante mamario contenía una sustancia - en este caso un relleno - que podía transformarse en tóxica si se deterioraba. Los implantes de Trilucent nunca se aprobaron para su uso en los Estados Unidos.

En 1999 el Instituto de Medicina, parte de la Academia Nacional de Ciencias, una organización no gubernamental sin fines de lucro, publicó un informe de 400 páginas en el que se llegaba a la conclusión de que los implantes mamarios no provocaban enfermedades de importancia. Sin embargo, el informe reconocía la tendencia de los implantes a perder o romperse, lo que derivaba en infecciones, endurecimiento y cicatrices, pero los científicos no hallaron relación con enfermedades sistémicas más graves.

La ruptura continuó siendo una preocupación en los implantes de solución salina. Si bien el relleno era de solución salina (agua salada), los implantes habían sido comercializados durante años y la solución salina no era una amenaza para el organismo cuando se reabsorbía, la FDA aún no los había aprobado. De hecho, la FDA advirtió sobre el alto índice de ruptura de los implantes con solución salina, que a menudo obligaba a realizar cirugías de aumento mamario adicionales. Hasta la fecha, los problemas con los implantes salinos aún no se han resuelto completamente.

Más investigación - Más innovación - Más demanda

Sólo en el 2005, más de 291.000 mujeres estadounidenses se sometieron a un aumento mamario únicamente por motivos cosméticos, convirtiendo a esta cirugía plástica en una de las efectuadas con mayor frecuencia - lo cual representa un 37% de aumento desde el 2000. En 2005, el año más reciente del cual se dispone de estadísticas, el 49% de estas pacientes pertenecía al grupo de 19-34 años y el 42% al de 34-50 años, que en conjunto comprendían a la mayor parte de los casos. La región occidental de los Estados Unidos, incluida California, tuvo la mayor cantidad de cirugías de aumento mamario, el 34% del total.*

También en 2005, 58.000 mujeres se realizaron una reconstrucción después de la mastectomía, de acuerdo con la Sociedad Norteamericana de Cirujanos Plásticos. Durante el mismo período, 25.000 mujeres con implantes cosméticos y 15.000 mujeres con implantes reconstructivos se sometieron a cirugía para retirarlos. *

A pesar de que continúa la controversia sobre el aspecto emocional, la cirugía de implantes para el aumento mamario ha evolucionado hacia una práctica mucho más común que, por ejemplo, el reemplazo de cadera.**

Buenas noticias... y más opciones de implantes

En noviembre de 2006, la FDA anunció la aprobación de los implantes de siliconas fabricados por Allergan, Inc. y Mentor Corp. para su uso en la cirugía de aumento mamario cosmético, acabando con las restricciones impuestas unos 14 años antes para este tipo de implante para uso cosmético.

Al anunciar la aprobación, la FDA declaró: “El extenso cuerpo de evidencia científica proporciona una seguridad razonable de los riesgos y beneficios de estos dispositivos”. “Esta información está disponible en la etiqueta del producto y permitirá que las mujeres y sus médicos tomen decisiones informadas”.

Esta forma más nueva de implantes de siliconas - con un gel cohesivo más denso - ha sido ampliamente usado en los Estados Unidos durante algún tiempo para la cirugía plástica designada como “reconstructiva”; es decir, todo desde el levantamiento de senos combinado con implantes, hasta la reconstrucción posterior a un cáncer.

La nueva tecnología del gel de los implantes de siliconas es cohesiva, que significa que desafía la difusión cuando se rompe y se comporta más como un gel viscoso que como un líquido. Si se produjera una pérdida, este material está diseñado para que sea menos probable que filtre dentro de los tejidos locales y cause inflamación.

Un implante cohesivo alternativo, el Inamed 410 o implante de “ositos de goma”, es promisorio, aunque hasta que recibió la aprobación de la FDA en noviembre de 2006 ha estado disponible solamente para un puñado de cirujanos estadounidenses involucrados en el estudio original del producto. El implante tiene una mejor forma y se anticipa que será muy popular para el implante de siliconas con fines cosméticos. Es fabricado por Inamed, ahora parte de Allergan, Inc..

La FDA aprobó los implantes para su uso en cirugía cosmética en mujeres mayores de 22 años, después de analizar cuidadosamente los datos de seguridad durante la última década. La FDA también ha estipulado que los fabricantes deben continuar realizando estudios de seguridad. Como condición para la aprobación de los implantes, cada compañía aceptó realizar un estudio de seguimiento de 40.000 mujeres durante diez años, luego de recibir implantes de silicona y también deben continuar los estudios de laboratorio en los casos de los fracasos de los implantes.

Este desarrollo y los estudios recientes que niegan todo vínculo entre los implantes de siliconas y enfermedades sistémicas, ahora han hecho disminuir el temor y han ampliado en gran medida las opciones disponibles para cualquier mujer que busque un aumento mamario cosmético. La decisión de usar implantes de silicona o de solución salina debería tomarla un cirujano plástico certificado y debería personalizarse para cada paciente en particular. 

A lo largo de su turbulenta historia, un hecho sigue siendo evidente: El aumento mamario (aumento de senos) ha conservado su lugar como la cirugía plástica mejor calificada en términos de satisfacción del paciente. †

 

*Fuente: American Society of Plastic Surgeons, Procedural Statistics report, 2005.
**Fuente: Center for Disease Control, National Center for Health Statistics, Inpatient Procedures report, 2005.
†Un estudio del 2004 efectuado por la Sociedad Norteamericana de Cirugía Plástica Estética en 3.000 mujeres con implantes salinos o de silicona demostró que el 69% de las pacientes con implantes de silicona y el 77% de las de solución salina se referían a ellos como “una decisión fantástica”. (1,362)

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